reconoce sus orígenes

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“Lo que has conseguido hasta hoy... que no te lo quite el cáncer”

Este es un mensaje poderoso que logra vender pólizas, pero que también contribuye a una confusión sobre el rol del Estado en la salud de la ciudadanía.

Publicado: 2013-12-24

La campaña publicitaria de Rímac vende sus seguros oncológicos advirtiéndole a sus futuros clientes: “que el cáncer no te quite lo que tienes”. Sin duda, este es un mensaje poderoso que logra vender pólizas, pero que también contribuye a una confusión sobre lo que es el rol del Estado para con sus ciudadanos y que derechos deben exigir los mismos de éste.

campaña de venta de seguro oncológico de la compañía rímac

Está demás decir que las metas de las campañas publicitarias en cualquier parte del mundo no están vinculadas a la verdad, sino a persuadir al público objeto que el producto a la venta es EL producto más anhelado, o necesitado, por el consumidor. Con base en estas tácticas muchos, desde Madison Avenue hasta Javier Prado Oeste, han hecho fortunas en esta labor. Pero tal vez lo que inquieta es el uso de esta idea, en este contexto, en este momento de la historia peruana.

Luego de más de una década de crecimiento sostenido, la pobreza total ha disminuido un 36 por ciento, y en este tiempo, ha también surgido una clase media emergente con un poco mas de ingreso disponible de lo que tenían sus antecesores aunque según estudiosos del tema, estas siguen siendo vulnerables. En este contexto, aunque un “jingle” que sugiere proteger lo que te ha costado lograr puede aplicar a todos, claramente los que más tienen que perder son los que han logrado salir de la pobreza solo para seguir luchando para asegurar que a sus sucesores les vaya mejor. 

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Entonces, ¿cuál es el mensaje de Rímac? ¿Que comprar un seguro medico es un logro? ¿Qué si no lo compras puedes perderlo todo? ¿Qué el ciudadano tiene la responsabilidad de pagar por su salud? Tal vez la respuesta contiene un poco de todo, y es precisamente aquí donde hay una manipulación particularmente perversa porque con ésta logra enviar un mensaje falso a los ciudadanas y ciudadanos peruanos que implica que para ser incluido en la sociedad, se paga. Aquí no hay un Estado que provee servicios básicos de salud a cambio de tus impuestos. O sea: “Gasta tu dinero en un seguro oncológico privado, pues eso es progreso”. 

Aquí no hay un Estado que provee servicios básicos de salud a cambio de tus impuestos. O sea: “Gasta tu dinero en un seguro oncológico privado, pues eso es progreso”.

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En medio de todo esto, no es casualidad que según cifras disponibles del Ministerio de Salud del 2011, en el Perú la primera causa de muerte es el cáncer, a diferencia de un reporte de la Organización Mundial para la Salud de 2012 que nota que el cáncer es la séptima causa de muerte a nivel mundial. Estas cifras de cáncer en el país no significan que los peruanos son más propensos al cáncer de lo que son personas de otros países. Este fenómeno está directamente vinculado a la falta de acceso oportuno y de calidad de servicios de cuidados preventivos y primarios como también a los tratamientos necesarios para aquellos que hayan desarrollado la enfermedad. Además, parte del problema de acceso es que, pese a su mejoría en cifras, sigue habiendo también una seria falta de acceso a medicamentos y tratamientos. ¿De qué te sirve ver al médico si no puedes pagar el tratamiento? ¿Quién puede pagar miles de soles por una sola medicina oncológica? Y, si el Estado no lo garantiza, y los ciudadanos no demandan un sistema y cobertura para todos, son pocos en la actualidad que pueden pagar el costo de un seguro privado. En este contexto, donde algunos hoy logran tener un poco mas de dinero que ayer, Rímac y otros nos recuerdan que es mejor gastarlo en un seguro para después no tener que gastarlo todo en tratamientos oncológicos -- “que el cáncer no te quite lo que tienes”. 

Pero, la pregunta de fondo es, ¿por qué deben los peruanos pagar un seguro privado aparte para combatir el cáncer? ¿Por qué los seguros privados generales en este mercado no cubren cuidados y medicamentos para el cáncer, y porque la oferta pública no es fortificada para ampliar la capacidad del Estado de ofrecer estos servicios a todos los peruanos? 

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La respuesta a estas preguntas, me parece, es que el sistema público de salud peruano está fragmentado, sin un norte que apunte a consolidar un sistema para todas y todos. Y, pese el discurso de 28 de julio, 2012, donde el Presidente de la República anuncio el “Plan Esperanza” del Ministerio de Salud, diseñado a apoyar gratuitamente a los afiliados del Sistema Integral de Salud (SIS), esto solo ofrece cobertura a los más pobres (ojo, que cobertura por un “seguro” no es lo mismo que acceso a un servicio). Aquí queda fuera una significante parte de la población que no está cubierta ni por el SIS ni EsSalud. Y pareciera que son precisamente estos que son entre las poblaciones objeto de las campañas de los seguros privados, una clase emergente que tal vez tiene un poco mas de ingreso que lo que tenían sus padres, pero cuyos sueldos siguen siendo entro los más bajos de la región. Y a estos se les dice, “protege lo que tanto te ha costado lograr”.

¿Por qué deben los peruanos pagar un seguro privado aparte para combatir el cáncer? ¿Por qué los seguros privados generales en este mercado no cubren cuidados y medicamentos para el cáncer, y porque la oferta pública no es fortificada para ampliar la capacidad del Estado de ofrecer estos servicios a todos los peruanos?

Pero estos mensajes confunden. Pues, la compra de un seguro, no te protegerá contra la contracción de una enfermedad. En cambio, un buen sistema de salud pública y un Estado comprometido con ello y con cuidados preventivos y salud poblacional si tendrá mejor efecto ahora y en futuras generaciones. Pero para ello, habría que haber un Estado comprometido con una apuesta de salud para todos a través de un sistema público fuerte, y una ciudadanía que conociera sus derechos y los supiera demandar. Diseminar un mensaje que implica que contar con un seguro privado de alguna manera implica haber llegado a la “clase media”, no es el punto. Pues la verdad es que al convencer a los ciudadanos que comprar una “protección” privada es mejor que demandar sus derechos por lo público, solo sirviera para reforzar la escasez de derechos igualitarios que tienen. Al final, los habrá convencido de pagar a lo privado por lo que deberían haber recibido por sus contribuciones al Estado.


Escrito por

ledaperez

Investigadora Afiliada al Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico [CIUP]


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